
Por: Esther Castillo Jiménez
Halloween no nació como una celebración exclusivamente dedicada al diablo o a las brujas. Su historia es mucho más compleja y se remonta a antiguas tradiciones europeas que, con el paso de los siglos, se mezclaron con costumbres cristianas católicas y evolucionaron hasta convertirse en la festividad que conocemos hoy.
Incluso su nombre tiene raíces cristianas católicas. Halloween procede de la expresión inglesa All Hallows’ Eve, que significa «víspera de Todos los Santos», celebrada el 31 de octubre, antes de la festividad del 1 de noviembre.
Pero la historia comienza mucho antes.
Los antiguos pueblos celtas celebraban Samhain, una festividad vinculada al final de la cosecha y al comienzo de la época más oscura del año. Según sus creencias, durante ese período la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía más tenue. Algunas tradiciones incluían hogueras y disfraces, aunque los detalles de aquellas prácticas no se conocen con absoluta certeza.
Con la expansión del cristianismo católico por Europa, la celebración de Todos los Santos adquirió especial relevancia el 1 de noviembre. También se desarrollaron costumbres para recordar a los difuntos, como el souling, practicado en algunas regiones durante la Edad Media. Las personas pobres recorrían las casas cantando oraciones por los familiares fallecidos a cambio de unos pasteles conocidos como soul cakes, o panes de almas.
En Irlanda también se difundió la leyenda de Jack el Tacaño (Stingy Jack), un personaje que, según el relato popular, engañó al diablo y terminó condenado a vagar con una brasa encendida dentro de un nabo tallado. De esta leyenda surgió una de las tradiciones asociadas con las linternas de Halloween.
Durante el siglo XIX, los inmigrantes irlandeses llevaron sus costumbres a Estados Unidos. Allí, los nabos fueron sustituidos por calabazas, más grandes y fáciles de tallar. Con el tiempo, distintas tradiciones europeas evolucionaron hasta dar paso al conocido trick-or-treat, en el que los niños recorren las casas disfrazados para pedir golosinas. La costumbre se popularizó especialmente durante el siglo XX.
Así, Halloween pasó de reunir antiguas creencias y tradiciones populares a convertirse en una celebración cultural y comercial, con distintas interpretaciones según las personas y las comunidades.
Conocer su historia nos permite distinguir entre los hechos, las creencias y las interpretaciones. Porque una cosa es el origen histórico de una celebración y otra, muy distinta, el significado que cada persona decide darle.
He dicho.