
Redacción
Para siete mujeres de la Región Pacífico Central, el financiamiento recibido este año representa algo más que una transferencia de recursos. Son ₡26.907.210 que llegan a negocios que buscan crecer, comprar equipo, mejorar su capacidad de producción o ampliar los servicios que ofrecen, en una región donde para muchas emprendedoras convertir una actividad económica en una fuente estable de ingresos requiere no solo iniciativa, sino también acceso a capital, capacitación y acompañamiento.
Los contratos de financiamiento fueron firmados este martes durante el Foro Empresarias en Acción 2026, organizado por el Instituto Nacional de las Mujeres, INAMU, como parte del programa FOMUJERES. Los recursos son fondos no reembolsables y están dirigidos a fortalecer proyectos productivos liderados por mujeres. La actividad reunió a beneficiarias del programa, emprendedoras, empresarias e instituciones aliadas en una jornada que combinó la entrega de recursos con espacios de capacitación, intercambio de experiencias e información sobre herramientas disponibles para el crecimiento empresarial.
La dimensión de esta inversión se entiende mejor al observar lo ocurrido en los últimos años. Desde 2023 y hasta la fecha, FOMUJERES ha destinado más de ₡1.029 millones en fondos no reembolsables para financiar 314 proyectos productivos liderados por mujeres en el Pacífico Central. El dinero ha llegado a actividades de distinta naturaleza y ha buscado fortalecer la autonomía económica de las beneficiarias, generar ingresos y contribuir al movimiento de las economías locales.
El dinero detrás de un emprendimiento
Para un pequeño negocio, una máquina, una herramienta especializada o una cantidad suficiente de materia prima pueden marcar la diferencia entre mantenerse en una escala limitada y tener la posibilidad de crecer. Esa es una de las funciones que ha cumplido FOMUJERES en la región mediante recursos destinados a la compra de equipo, maquinaria, insumos, herramientas e infraestructura productiva.
Durante 2026, entre el 1.° de enero y el 18 de agosto, el programa financió 32 proyectos productivos en el Pacífico Central con una inversión superior a los ₡101 millones. Entre las iniciativas apoyadas se encuentran 17 emprendimientos del sector textil, que recibieron más de ₡50 millones, y ocho proyectos relacionados con servicios, a los que se destinaron más de ₡25 millones.
Los números muestran una tendencia, pero también cuentan una historia más concreta. Detrás de cada proyecto financiado hay una mujer que intenta convertir una actividad económica en una fuente de ingresos más estable, mejorar las condiciones en las que trabaja o encontrar una manera de ampliar el mercado al que puede llegar. El financiamiento no elimina las dificultades que enfrenta un emprendimiento, pero puede modificar las condiciones desde las cuales una empresaria intenta resolverlas.
Carolina Delgado Ramírez, presidenta ejecutiva del INAMU, sostuvo que la inversión en autonomía económica tiene efectos que trascienden a las beneficiarias directas porque puede contribuir al crecimiento de los negocios, la generación de empleo y el bienestar de las familias y comunidades.
“La autonomía económica permite a las mujeres fortalecer sus proyectos de vida, ampliar sus oportunidades y ejercer sus derechos en mejores condiciones”, afirmó Delgado durante la actividad.
La funcionaria agregó que el acompañamiento y el acceso a recursos pueden aumentar las posibilidades de que un emprendimiento alcance mayor sostenibilidad y tenga un efecto positivo en su entorno. Para el INAMU, esa combinación de financiamiento y formación constituye una de las herramientas para fortalecer la independencia económica de las mujeres.
Crecer también significa aprender
El dinero, sin embargo, fue solo una parte de la jornada. El foro también puso el foco en los conocimientos que necesitan las emprendedoras para administrar y hacer crecer sus negocios en un entorno donde la formalización, la planificación y el acceso a información pueden ser tan determinantes como el capital inicial.
Durante la actividad, el INAMU entregó certificados a las participantes que concluyeron el proceso formativo “Develando el Género”, una metodología orientada al fortalecimiento de capacidades empresariales desde una perspectiva de género. La formación busca que las mujeres puedan reconocer las condiciones que influyen en su participación económica y desarrollar herramientas que contribuyan a su autonomía.
El encuentro permitió además que empresarias de la región compartieran sus propias experiencias, incluidos los obstáculos que encontraron al intentar consolidar sus negocios y las estrategias que utilizaron para continuar creciendo. En esos intercambios apareció una dimensión que suele quedar fuera de las cifras de inversión pública. Un emprendimiento no crece únicamente cuando recibe dinero. También necesita conocimiento, redes, información y, en muchos casos, tiempo para que quien lo dirige pueda dedicarse a la actividad económica.
Por esa razón, el foro incorporó espacios informativos sobre formalización empresarial, servicios de acompañamiento y corresponsabilidad social de los cuidados. Este último tema adquiere particular relevancia para las mujeres emprendedoras, debido a que las responsabilidades familiares y de cuidado pueden limitar el tiempo disponible para administrar un negocio, capacitarse o buscar nuevas oportunidades comerciales.
Una inversión que busca quedarse en la comunidad
La apuesta de FOMUJERES en el Pacífico Central forma parte de una política más amplia orientada a fortalecer la autonomía económica de las mujeres mediante recursos que no deben ser devueltos. Desde 2023, los más de ₡1.029 millones canalizados hacia 314 proyectos muestran el tamaño que ha alcanzado el programa en la región y la diversidad de actividades que dependen de este tipo de apoyo para ampliar su capacidad productiva.
El desafío comienza después de la firma. El financiamiento puede proporcionar las herramientas para dar un siguiente paso, pero la permanencia de un negocio depende también de su capacidad para encontrar clientes, administrar sus costos, adaptarse al mercado y sostener sus ingresos. Para las siete mujeres que recibieron este martes sus contratos, el dinero representa precisamente ese momento intermedio entre lo que ya han construido y lo que todavía esperan alcanzar.
En el Pacífico Central, donde pequeños negocios y actividades productivas forman parte de la vida económica de numerosas comunidades, cada emprendimiento puede tener un efecto que va más allá de quien lo dirige. Cuando una empresa logra aumentar su producción, ampliar sus servicios o contratar a otra persona, una inversión destinada inicialmente a una mujer puede comenzar a circular dentro de la economía local.
Esa es la apuesta detrás de los nuevos contratos firmados durante Empresarias en Acción 2026. No se trata solamente de entregar ₡26,9 millones a siete beneficiarias. Se trata de proporcionarles una herramienta para intentar que sus negocios pasen a una nueva etapa y, con ellos, ampliar las posibilidades económicas de las mujeres que los sostienen.