Las obras hablan… y los hechos también

Por: Esther Castillo Jiménez 

Hay reconocimientos que no deberían depender de simpatías políticas. Cuando una persona impulsa una iniciativa, trabaja para hacerla realidad y logra que el proyecto avance, lo justo es reconocer su participación, independientemente de las diferencias que podamos tener con ella.

Hoy, con la inauguración del Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO), considero oportuno volver la mirada hacia Gerald Campos, quien, durante su gestión como ministro de Justicia, se preocupó por buscar alternativas, conseguir los planos del modelo penitenciario salvadoreño y avanzar en la concreción de una obra que entonces todavía era un proyecto.

No es la primera vez que me refiero a este asunto. Ya había escrito sobre los méritos de Campos cuando se planteó la construcción. Hoy, con la obra inaugurada, mantengo la importancia de reconocer aquella gestión, sin desconocer que en un proyecto de esta magnitud también intervienen muchas otras personas y entidades.

Porque las obras públicas no nacen de la nada. Detrás de ellas hay decisiones, gestiones, planificación, recursos y trabajo. Y si algo debemos aprender como sociedad es a reconocer los aportes de cada quien, sin permitir que las diferencias políticas nos impidan valorar los hechos.

Eso no significa que debamos cerrar los ojos ante los cuestionamientos. El CACCO tuvo atrasos respecto del plazo anunciado originalmente y su funcionamiento deberá demostrar si cumple con los objetivos para los cuales fue construido. La fiscalización ciudadana es necesaria y las autoridades tienen la obligación de responder por la calidad de las instalaciones y el uso de los recursos públicos.

Pero una cosa es fiscalizar y otra muy distinta es convertir las redes sociales en tribunales donde una afirmación se presenta como verdad sin que nadie se tome el trabajo de comprobarla.

En TikTok y otras plataformas circulan comentarios sobre la nueva cárcel que merecen ser examinados con sentido crítico. Uno de ellos asegura que los servicios sanitarios son de estereofón.

¿Quién verificó los materiales? ¿Existe un informe técnico que lo confirme? ¿Se trata de una observación comprobada o de una afirmación que se repite porque resulta llamativa?

Hasta ahora, no he encontrado documentación técnica confiable que permita asegurar que los sanitarios están fabricados con ese material. Por tanto, no corresponde dar esa versión por cierta.

Si existen dudas sobre la calidad de los materiales o el funcionamiento de algún componente, corresponde a las autoridades aclararlas y ofrecer las explicaciones pertinentes. Pero una cosa es solicitar respuestas y otra muy distinta es convertir una sospecha en una verdad absoluta.

La crítica es necesaria en toda democracia; la descalificación sin pruebas, en cambio, no contribuye a informar ni a construir una opinión pública bien fundamentada.

Tampoco debemos confundir la crítica legítima con la descalificación automática. Quien cuestione el costo, los atrasos, el diseño o la utilidad del CACCO tiene derecho a hacerlo y merece ser escuchado cuando presenta argumentos. Del mismo modo, quien impulsó el proyecto tiene derecho a que se reconozca su participación.

Costa Rica necesita soluciones para enfrentar el crimen organizado y los problemas del sistema penitenciario. La construcción de una nueva infraestructura no resolverá por sí sola todos esos desafíos, pero sus resultados deberán analizarse con seriedad, a partir de su funcionamiento y del cumplimiento de sus objetivos.

Mi posición es sencilla… reconocer los méritos no obliga a guardar silencio ante los errores, así como señalar una deficiencia no autoriza a inventar hechos.

A Gerald Campos le corresponde el reconocimiento por las gestiones que impulsó. A las autoridades responsables les corresponde garantizar la calidad de la obra y rendir cuentas. Y a los ciudadanos nos corresponde informarnos antes de compartir aquello que puede convertirse en desinformación.

Porque una sociedad que solo reconoce los errores y se niega a valorar los esfuerzos pierde la capacidad de distinguir entre la crítica constructiva y el prejuicio.

Las obras hablan, los hechos también… y el tiempo se encargará de mostrar si el CACCO cumple con lo que Costa Rica espera de él.

He dicho.

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